Bielorrusia, un país especial

              

¿Qué tipo de gobierno tiene Bielorrusia?

Bielorrusia declaró su independencia de la Unión Soviética en julio de 1990. En 1994 el país había adoptado su Constitución, que estableció una república presidencial y un sistema de gobierno parlamentario bicameral.

 

 

 

Un sistema presidencial de gobierno significa que el presidente sirve como Jefe de Estado y Jefe de Gobierno mientras dirige el poder ejecutivo. El gobierno de Bielorrusia se divide en tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial.

Aleksandr Lukashenko

Llegó al poder siendo casi un don nadie, con la edad justita y un mechón de pelo todavía rubio cubriéndole la frente. Sus rivales se mofaban de él, que había dirigido una granja de cerdos y hablaba con ese acento campestre tan común en las provincias orientales. Osado y popular, su tesón de novato arrasó, al final, con la vieja y confiada nomenclatura. Aleksandr Grigórevich Lukashenko era elegido presidente a la edad de 39 años hace hoy veinte años.

 

“Hacía décadas que el pueblo bielorruso no había vivido        mejor que ahora, y no quiere cambiar”

(Por el periodista Andréi Aliaksandrau)

 

Hasta los jóvenes hipsters mencionan la tranquilidad, el desempleo del 1% (quinto  más  bajo  del  mundo),   aunque  incluye,  según  informes,   el extendido trabajo forzado y los sueldos decentes. Los bielorrusos ganan 400 euros mensuales de media, igual que los rumanos, por encima de los búlgaros y más del doble que los ucranianos. No obstante, los precios de Minsk se asemejan a los de Madrid, fruto de la mayor inflación del mundo en 2012: un 60%.

 

Es la eterna paradoja de Bielorrusia, el contraste abismal entre “la última de las dictaduras de Europa” (repetitiva expresión detestada por cualquier bielorruso, esté a favor o en contra del Gobierno) y el pulcro aspecto de sus calles y tiendas llenas. Recorrer Minsk es una experiencia placentera: reman las barquitas por el río Sviloch y abundan los tonos pastel, como si la capital estuviese velada por un tono bucólico de película antigua, de infancia.

 

 

Calidad de vida en Bielorrusia

 

Una de los aspectos más sorprendentes de Bielorrusia ha sido la altísima calidad de vida. Me ha sorprendido muy gratamente constatar cómo en Bielorrusia han sabido aplicar lo mejor de los dos sistemas políticos, el soviético y el occidental, más capitalista. Así, el gobierno sigue teniendo una estructura al más puro estilo de la antigua URSS y, además, mantiene relaciones comerciales muy estrechas con China y Azerbaiyán e invierte en empresas tecnológicas y abre la puerta a que otros países las sitúen allí, creando un sistema híbrido que repercute muy positivamente en la calidad de vida y bienestar de sus habitantes.

 

La gente joven tiene cada vez más poder adquisitivo, los restaurantes y cafés de la capital son modernos y de diseño, están llenísimos de gente local, y no son tan baratos como en otros países vecinos.

 

El parque móvil es también bastante nuevo y en Minsk de gama alta. El país cuenta además con unas buenas infraestructuras y un muy buen transporte público, autobuses modernos y calles y carreteras muy bien asfaltadas, ¡muchísimo mejor que en algunos países de la Unión Europea!

 

Bielorrusia cuenta también con una excelente educación y sanidad, llegando a tener un importante volumen de turismo sanitario por parte de los países vecinos, que encuentran aquí la misma calidad de servicio sanitario que en sus países pero a menor precio.